ÉTICA Y ESTÉTICA: Hay cosas… que no pueden cambiar

Si el que suscribe fuera profesor de “estética”, os aseguro que tendría las cosas más fáciles a la hora de hacerse entender y de ser “bien recibido” por sus educandos.

Las explicaciones fluirían amenas y animadas y hasta seguramente, las intervenciones en forma de preguntas y de comentarios, crearían un ambiente distendido en el que el tiempo volaría para todos y todas.

No habría más que ver la foto que se adjunta, para comenzar un diálogo en el que la mayoría querría participar activamente.

¿Os imagináis que el reloj del tiempo nos permitiera ver a la bella señorita del traje de baño rayado, paseándose ufana por cualquiera de las playas de nuestra costa, un día caluroso de verano, entre mujeres en topless o cubiertas por dos diminutas tiras de tela, como la que posa en la imagen, al final de esta transición de la estética del baño?

¿O a nuestra chica del S.XXI, paseándose semidesnuda, por una playa abarrotada del pasado siglo XX…?.

El postureo de nuestra recién estrenada centuria, a ciencia cierta convertiría a la pobre mujer inocente, en el hazmerreír general y un vehículo sanitario la estaría esperando para internarla en algún Centro de Salud cercano… En nuestra sociedad contemporánea, difícilmente se admite a la persona diferente y que pasa de modos y de modas…

Y cien años atrás, después de un buen lapso de miradas lujuriosas y sucias, al cabo de la calle, la mujer semidesnuda, a buen seguro acusada de perturbar por vaga y por maleante el recatado orden social de la época, ocultaría su desnudez en alguna institución carcelaria… Ciertamente y por la pequeña ventana que permitiría si acaso algo de luz en su celda, la muchedumbre agolpada, podría seguir disfrutando del espectáculo…

Estética, moda, postureo, máscaras de quita y pon…

Pero la ética, es otra cosa. Y mi mala noticia como docente de sus entrañas, es que “la ética, es siempre la misma”. Es recordar lo que no pasa de moda; lo que permanece.

Si bien nos ha tocado vivir y convivir en un mundo turbulento y cambiante, hay modos y maneras, sustancias, esencias, que no cambian y son de las que se ocupa y preocupa la ética.

En propiedad, la ética es la reflexión sobre lo que es valioso para la vida; lo que hace que sea más digna para ser vivida por todas las personas.

En el escenario joven del topless y la intolerancia o en el pasado del recato y del cinismo, tenemos y tuvimos ocasión, de hacernos la misma pregunta:

¿Cómo podemos ser mejores para vivir una vida más plena y compartida?

¿Cómo podemos ser uno-a mismo-a, de manera más libre e íntegra?

En el cofre racional y único de nuestro propio yo, necesitamos encontrar los valores que nos justifiquen como personas.

De eso va la ética… de la reflexión individual, sobre nuestra propia libertad.

Abrid, cada cual, vuestro propio libro de ética.




Usamos cookies de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y obtener estadísticas anónimas. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK Más información