Personas, Profesiones, Ciudadanía y Bien Común, Ética Profesional

REFLEXIÓN, INTERROGACIÓN y BÚSQUEDA

¿En qué contexto hablamos de “ética profesional” en nuestros días?

La corrupción desde los años 90, nos ha dejado una lluvia fina de moral social resentida, que ha acabado por calarnos…

Los diferentes entornos, en cascada, se han visto afectados (público-privado, político, económico-social y por ende, el entorno profesional que nos ocupa).

Como reto urgente, necesitamos recuperar el sentido moral individual y social; el sentido de la actividad profesional.

Pero hablar de “ética profesional”, no es sólo cuestión de buena voluntad, sino de darle un enfoque adecuado, a la propia práctica de las profesiones.

Visto el entorno que nos rodea, cabría preguntarnos: ¿Es sensato y racional seguir hablando de “ética”, conocedores de este déficit moral a todos los niveles…?.

Seguro que hay quien diría que platicar de “ética” en este entorno turbulento y desquiciado, sería como discernir sobre “la dentición del caracol”…

Pero seguir departiendo sobre “ética” tiene que ser posible, porque las personas a pesar de los condicionantes del entorno, en base a la autonomía y la libertad, tenemos la capacidad y la oportunidad imperecedera de DECIDIR, una misma opción: -El compromiso de ser buenas personas-, expresándolo de dos maneras:

a)Una opción que podríamos llamar PERSONAL -la búsqueda de la plenitud de nuestra existencia-. De cultivar nuestro sino, nuestras posibilidades intelectuales y morales-existencia personal-.

La “ética” de esta forma tiene que ver con el bien individual, la autorrealización y la felicidad.

b)Otra opción denominada SOCIAL -la realización del bien común participando en la actividad comunitaria-. Para sobrevivir como especie y como sociedad -existencia social-, necesitamos practicar el bien común, para satisfacer las necesidades básicas de la vida humana.

Debemos tener en cuenta que esta decisión -opción doble-, es algo que no nace en las personas por generación espontánea; necesitamos la condición sine qua non de la REFLEXIÓN.

Corrupción, mala praxis, prevalencia de los bienes externos profesionales… ¿Cuáles son sus causas…cómo nos afectan…cómo podemos hacerlas frente…?

REFLEXIÓN, INTERROGACIÓN y BÚSQUEDA. Y al hacerlo, estaremos planteando una opción “ética”.

No podemos seguir sometidos a la imposición del un poder económico y político irracionales, que desvirtúa los pilares básicos del Estado del Bienestar y del Estado de Derecho y que nos aboca al abismo de la desigualdad y de unas profesiones carentes de función social.

Necesitamos de un marco mínimo de reflexión y de interrogación, personal y colectiva, que nos lleve a la búsqueda de una “ética de mínimos” que vaya recobrando el sentido moral -personal y social-.

Como profesionales, debemos comenzar por cuestionarnos nuestro propio yo, como individuos racionales y éticos per se y sólo así acceder “limpios de polvo y paja”, al desarrollo de unas profesiones que provean al bien común de una sociedad, hecha a nuestra imagen y semejanza.




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